Tal vez, estos magritos corsuchos, sea el producto del poco presupuesto que invierte el gobierno de la City, pero en fin, que se puede esperar, si escasamente se invierte en salud, seguridad y educación, por citar algunos puntos.
Muchachos, carnavales, sin duda, eran los de antes, los de los clubes de barrio, los del bailongo hasta la madrugada, los de serpentina y papel picado, escenarios inolvidables donde se formaron miles de parejas bailando al son de tangos y milongas, lo de hoy, es una escasa imagen sombría de aquellos festejos populares, sólo destaco que al menos, si nos sobra alguna moneda, uno pueda degustarse un choripán mientras dejamos atrás el resonar de los tambores.
Feliz carnaval!!!

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