El frìo ha entrado a mi corazòn y ha incomodado mi alma, tan abrigadita que estaba, todavìa acomodada en la tibieza del otoño, tal vez porque en Mayo partiò mi padre y no hace tanto, apenas 3 años y hoy se me dio por llorisquear un poco; pero bueno...la vida continùa y el consuelo es poder ver el cielo desde abajo, cada dìa, cada otoño ò cada invierno, ò cada vez que se pueda.

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