Un dragón en domingo es feliz, claro, si la noche anterior fue medido en el comer y en el beber, entonces, madruga, disfruta del día, camina, olfatea, percibe sensaciones y carga baterías, dicho de otro modo, renueva la energía que gastó durante la semana. Los dragones que gustan de los domingos, se sientes plenos en contacto con la naturaleza, son amigables con otras especies y visitan lugares nuevos, porque son curiosos e inquietos, con excepción del calor desmedido o una lluvia torrencial, y entoces prefieren quedarse y ver cómo cae el agua desde el refugio.
Hay domingos que no hacen nada, sólo permanecen en silencio, sólo duermen o tal vez buscan respuestas, esas respuestas que no llegan pero que les permiten seguir preguntándose y sólo así darse cuenta que están vivos, que no se extinguieron.
domingo, 6 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
HACER NUESTRO CAMINO
A veces creemos que hacer nuestra vida significa interferir en la vida de los demás, si sembramos nuestros propios arbolitos, es derribando el del vecino ó si escribimos un libro, defenestrar lo que escribió el otro, pero, cuán equivocados que estamos!!!; yo me afianzo en lo que construyo, sin derribar paredes ajenas, en todo caso, podré decir.." esa pared la hubiese pintado de tal o cual color", pero nada más, yo, mi casa, la pinto como a mí me gusta, y el otro, "lo mismo"!!!!, a ver: mi vida es lo que voy haciendo, lo que elijo, bien, mal ó mas o menos, pero no se basa en bajarle puntos al otro, aunque nos pese, cada uno hace lo que puede y sino, tendrá que sobreexigirse cada día un poco más, si quiere, obvio, y si no quiere, conformarse con esa vida que tiene, amarla, respetarla, disfrutarla y tratando de ser cada día un poco mejor ser humano, que en definitiva, es un camino directo a lo que cada uno llamará felicidad.
lunes, 31 de enero de 2011
No voy en tren, voy en subte
Lunes.8.30 am. calor, calorcito porteño, amenaza de lluvia, pero no llueve, tal vez en otro lugar, acá, no y si llovió, paró ó granizó, pero en otra parte y para peor, levantó más humedad, humedad que es cruel adentro de un subte y que nestá demorado, pero no lo suficiente como para decir: "ma si...llego a la hora que llego y listo", porque casualmente, el subte viene y llego a la oficina casi en punto, pero igual con la lengua afuera, porque para tarde, era temprano y para temprano...era tarde; en fin..lunes otra vez, rezaba Charly, y la incógnita de una semana que viene calentita; desde acá, evoco a San La Lluvia para que refresque el asfalto, y se lleve consigo el bao de los túneles porteños.
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